El principal efecto del exceso de sodio es la hipertensión arterial, que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer de estómago, obesidad, osteoporosis, síndrome de Ménière y enfermedades renales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1,89 millones de muertes al año están relacionadas con un consumo excesivo de sodio. La ingesta media de los adultos en todo el mundo es de 4,31 g de sodio al día, mientras que la recomendación es consumir menos de 2 g de sodio al día.
Para reducir el consumo de sodio, la OMS sugiere sustituir la sal de mesa convencional por un sustituto de sal con bajo contenido en sodio.
Aumentar la ingesta de potasio permitiría mitigar los efectos negativos del consumo elevado de sodio, reducir la tensión arterial y tener efectos beneficiosos sobre la densidad mineral ósea. Este nutriente está presente en productos no refinados, especialmente en frutas y verduras.
La OMS recomienda una ingesta de potasio de al menos 90 mmol/día (3510 mg/día) en adultos y ajustar a la baja esta ingesta mínima para los niños de entre 2 y 15 años, en función de las necesidades energéticas según la edad.